Las Probabilidades

Las Probabilidades


  La Historia está llena de grandes filósofos. Sócrates, Aristóteles, Confucio y San Agustín tienen dos cosas en común: primeramente todos están en la lista de las 100 personas más inteligentes que jamás hayan pisado la tierra. Segundo, ninguno de ellos usaba pantalones. Parecían preferir togas, hábitos de monje o cualquier otra prenda que hoy sería considerada una vestimenta femenina. Aunque no conocemos cuál es la conexión entre el genio filosófico y el uso de un vestido, sabemos que una de las personas más sabias de la era moderna no usaba ninguna vestimenta. Su nombre era Foghorn Leghorn (Gallo Claudio).



  Claudio, a pesar de la desventaja de ser un gallo de caricatura, expresó una de las ideas más profundas de la era moderna. Dijo una vez: “Chico, puedes discutir conmigo, pero no puedes discutir con la matemática”. Si más jugadores de póquer planificaran su estrategia alrededor de la matemática, habría muchos menos pescados en el mar.



  La estrategia se basa en la información. En el póquer se puede utilizar la matemática para obtener la comprensión de una cierta situación y poder actuar en consecuencia.



  Por ejemplo, las siguientes situaciones de hole cards son una certeza matemática:



- Una carta superior y una inferior a las de la mesa son favoritos 60/40 para ganar sobre una mano que tiene una carta media y una inferior.

- Un par contra dos cartas inferiores tienen posibilidad de 80/20 de ganar.

- Un par contra una carta superior y una inferior tiene posibilidad de 70/30 de ganar.

- Un par alto contra un par menor tiene posibilidad de 80/20 de ganar.



  Esto no es de mucha ayuda si usted es el que tiene el par de Reyes. Usted sabe que está en situación muy ventajosa y probablemente, en el momento del pre-flop en el juego, no podrá situar a su oponente en la mano. Estas probabilidades tienen más valor estratégico si usted es el jugador con dos cartas inferiores a las de la mesa. Le proponen un peor escenario de caso, exponiendo la gran altura de la montaña que debe escalar. Mantener una evaluación realista de cómo se correlaciona su fuerza con lo que su oponente tiene en el mejor de los casos, es un buen modo de abordar una mano.



  ¡Buena suerte!