Allen Cunningham ha hecho una carrera volando bajo el radar. Esto no quiere decir que aquellos que juegan contra él no se dan cuenta de que él está en la mesa: cuando te encuentras sentado con alguien que tiene cinco brazaletes de la Serie Mundial de Póquer no sólo estarás consciente de él, sino que además la perspectiva de jugar contra esta persona puede causar la clase de erupción, que hace que uno se sienta incómodo por el simple hecho de estar sentado ahí. Después de que Allen ganó el Evento13 y se encontró a medio camino de los diez brazaletes de la WSOP, los medios lo trataron como si hubiera estado pintado con la misma sustancia que hace del Stealth Fighter (Avión Furtivo de combate) una aeronave muy difícil de luchar. Pero los medios, en general, estaban mucho más interesados en lo que estaba sucediendo en el Evento 15.
Phil Hellmuth tiene algunas cosas en común con Paris Hilton. No tiene su aspecto físico, o el bochornoso caso de herpes que presumiblemente contrajo por bajas razones, sino que los medios de comunicación aman a este tipo y en cualquier gran torneo quitarán sus cámaras del jugador ganador para cubrir a Phil si éste desarrolla un caso moderado de indigestión. En el Evento 15 a Hellmuth le estaba yendo bien, y había el potencial ahí de que él fuera la primera persona en ganar un jamás visto 11 brazalete de la WSOP. Sería importante si lo ganara y cuándo lo ganara, pero quitar la atención de aquellos que han ganado brazaletes para cubrir algo que puede o no suceder, es decepcionante.
Después de un par de noches que se prolongaron hasta horas avanzadas, y varios desacuerdos sobre cuánto merecían realmente descansar los participantes del Evento 14, Michael Keiner terminó con un brazalete después de ganar lo que se convirtió en una guerra de desgaste. Sobrevivió a un déficit de fichas, al agotamiento y a sus propios errores para finalmente ganar este evento. Esperemos que alguien le informe de la victoria cuando finalmente Mike se despierte.
Publique este artículo: