En la demanda más tonta en la escena pública desde que Sott Thorson (el novio vivo de Liberace) demandó al famoso pianista por su fracaso en adoptar al hambriento de amor y paternalmente desafiante Thorson, el largo y sinuoso camino que mantuvo Jamie Gold y un significativo pedazo de su triunfo en el Evento Principal de la Serie Mundial de Póquer, finalmente llegó a su fin.
La disputa se ha enfocado sobre un acuerdo verbal que supuestamente Gold hizo con un productor de televisión llamado Bruce Crispin Layser. En resumidas cuentas, Leyser contrataría celebridades para que usaran ropa
Bodog durate el evento principal, y Gold le daría a Bruce la mitad de lo que ganara durante el torneo. Crispin se las arregló para convencer a algunas celebridades para que aparecieran usando camisetas deportivas con el logo de Bodog, pero los amigos que encontró eran tan poco conocidos, que no los hubieran recibido en un comercial de Old Navy o en un reality de VH1 para la televisión.
Gold cumplió muy bien su parte convirtiéndose en el campeón Principal del evento, pero no pareció dispuesto a compartir su premio de 12 millones de dólares con Leyser. Por supuesto, no había nada por escrito entre los dos, así que la idea de dar 6 millones de dólares porque el chico que la hizo de Shaggy en las películas de Scooby Doo se apareció usando una playera de Bodog, parecía ridícula.
Por supuesto, la línea a la estupidez legal bajó hasta el grado de la locura, cuando la novena corte de apelaciones decidió que los delfines tenían el derecho de demandar al Presidente de los Estados Unidos (aparentemente tenían suficiente comprensión en el lenguaje para comunicarse con el ACLU), así que en comparación, la demanda contra Gold parecía razonable.
Las cosas llegaron al punto en que un juez controlaba el dinero, pero el asunto se prolongó innecesariamente. Después de involucrar al sistema legal, desperdiciando el valioso tiempo de un juez que es financiado por los contribuyentes, y creando toda una telenovela pública, recientemente Gold y Leyser llegaron a un arreglo fuera de la corte. La cantidad a la que llegaron no ha sido divulgada.
En general, fué una gran pérdida de tiempo, dinero de impuestos y distracción del mundo real del negocio del póquer.
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