Existen muchos beneficios por ser el primero en algo. Cimienta tu lugar en la historia y te da una cierta credibilidad que no te da ser el segundo. Por ejemplo: todos conocemos cómo se sintió Neil Amstrong por ser el primer hombre en la luna. Es una hazaña casi tan impresionante como cuando Justin Timberlake se convirtió en el primer hombre en aterrizar por primera vez en el planeta Britney. Pero ¿alguien sabe qué tiene que decir Buzz Aldrin sobre su experiencia en la luna sin ver su nombre en wikipedia? Probablemete no. Buzz siempre será el chico de la historia de agua cuando se trata de aterrizajes lunares.
Carlos Mortensen se anotó un histórico primer lugar este fin de semana. Su logro no tiene que ver con viajes espaciales, o ser el siguiente en la cola de visitantes para plantar una bandera en la Sra. Spears. Carlos se covirtió en el primer jugador de póquer en la historia en ganar tanto el campeonato de la Serie Mundial de Póquer como el Campeonato del Tour Mundial de Póquer.
A pesar de esta historia tan corta, hay algunas personas que dirán que el TMP es casi lo mismo que la WSOP. Esto es al mundo del deporte del póquer lo que la AFC es al fut bol. Coronarse campeón de cualquiera de estos cuerpos competitivos es un logro impresionante, pero ser la primera y única persona que puede proclamarse con el título en ambos, le da al jugador un legado histórico.
Carlos superó al líder en fichas que tenía un mazo casi dos veces el tamaño del suyo, en el camino al campeonato. Su victoria en el TMP y el estatus de bi campeón, lo pone en un club de élite de jugadores que incluye nombres como Johnny Moss y Doyle Brunson. Si Mortensen se retirara hoy, igual sería una figura histórica en el deporte.
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