Ben Roethlisberger, quarterback de los Pittsburgh Steeler y estrella de la NFL, la liga estadounidense de fútbol, ha sido acusado recientemente de cometer un delito de violación. ¿Cometió Roethlisberger realmente el delito? Esto es precisamente lo que los tribunales deben decidir, pero el hecho de que recientemente haya firmado un contrato por más de cien millones de dólares y que la supuesta víctima esté dispuesta a retirar los cargos si se alcanza un acuerdo económico multimillonario apunta a la posibilidad de que no sea tanto una víctima, sino una caradura. Se preguntará qué puede aprender de todo esto un jugador de póquer.
Roethlisberger no es la primera persona con una gran fortuna que se encuentra en una situación como ésta, acusado de violación y con una oferta: retirada de cargos a cambio de una multimillonaria cantidad de dinero. Puede que esto se trate más de una extorsión que de una indemnización por un delito cometido. Lo único en lo que se parecen el fútbol y el póquer es en las ingentes cantidades de dinero que mueven, ya que en el póquer también hay mucho dinero en juego. Como en todos los deportes que congregan a personas con dinero, también hay aprovechadas que tratan de acabar con los débiles e inexpertos. No son pocas las ocasiones en las que alguien que ha salido bien parado de una mesa o disfruta de una posición ventajosa en un torneo se encuentra, de repente, con un gran número de jovencitas a su alrededor. Habitualmente, estas señoritas tratan de pegarse a quien más les conviene como una rémora hace con un tiburón confiado y despistado. Si bien no todas estas mujeres le acusarán a uno de violación en el futuro, todo jugador debe ir con cuidado cuando se encuentre con alguien cuyo nivel de atracción hacia él sea directamente proporcional al número de ceros de su cuenta bancaria. Lo mejor que alguien que haya disfrutado de una buena noche de póquer puede hacer es rechazar los piropos femeninos, cobrar sus fichas e ingresar el premio en su cuenta. Nunca se sabe quién puede ser una aprovechada sexual que le ponga en apuros con una acusación infundada.
Si alguna joven guapa que le parezca recién salida del calendario Pirelli comienza a llamar su atención, nunca se olvide del tópico: si algo parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente haya gato encerrado.
Si es demasiado bueno para ser verdad...
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